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La Coctelera

4 meses, 3 semanas y 2 días....

No sé cómo aún me sorprendo cada vez que pongo la tele o abro el periódico, y me encuentro con declaraciones abominables con respecto a la nueva (y, aún, próxima) ley del aborto... Una de las últimas (aunque parece que ya ha caido en el pozo del olvido, como tantas y tantas cosas aborrecibles que oimos cada día a través de los medios de comunicación y a las que parece que ya nos hemos acostumbrado, como si no tuvieran la más mínima importancia... y claro que la tienen!!!), la vertida por un energúmeno perteneciente a la cúpula de la jerarquía eclesiástica española, quién ha tenido la desvergúenza de decir que los abusos sexuales a menores revisten menos gravedad que el aborto... De verdad que me quedo boquiabierta :o(

Afortunadamente, nunca me he encontrado ante la disyuntiva de escoger si ser madre o no; siempre me he cuidado y he mantenido relaciones sexuales de forma segura, pero supongo que, como cualquier mujer sexualmente activa, muchas veces me he planteado qué haría si me viera ante esta situación y, desde luego, siempre he tenido claro cual sería mi decisión: no quiero ser madre y punto. Ya no soy una cría y no voy a permitir que nadie decida sobre qué rumbo ha de seguir mi vida... Y repito, siempre he tomado precauciones en mis relaciones, pero por desgracia, ninguna es 100% segura y, por este motivo, he conocido a algunas chicas que sí han tenido que enfrentarse con el trance de pasar por una experiencia que es cualquier cosa, menos una decisión fácil.

No entiendo el por qué de seguir llenando el globo de niños y, para más inri, no deseados.... Tampoco puedo comprender ese argumento tan manido de que antes que abortar, los niños sean dados en adopción... ¿y eso no nos resulta cruel? Por no decir que es una hipocresía total hablar de este tema, cuando somos el país europeo con menor índice de adopciones... Es curioso que todas y cada una de las personas que conozco que se declaran en contra del aborto hayan optado por la paternidad biológica sin haberse siquiera planteado mínimamente la adopción; así pues, esto sólo puede conducirme a reafirmarme en la idea de que somos unos cínicos y unos hipócritas que sólo servimos para imponer ciertas normas y cierta moral a los otros, pero autoindultándonos a nosotros mismos de esa condena.
Una de mis mejores amigas es adoptada; vivió hasta los 9 años en un centro de acogida y sólo ella sabe qué es pasar por ese trance y, desde luego, no es algo que pueda desearle a nadie. Y eso que casi se considera afortunada porque encontró una familia a una edad en que las probabilidades de hacerlo son muy bajas; de hecho sus dos hermanos no corrieron la misma suerte y terminaron cumpliendo la mayoría de edad bajo la tutela del estado y.... bueno, dejémoslo en que la vida no les fue demasiado bien...

Así pues, ¿por qué no dejamos de querer decidir siempre por los demás, y tratamos de ser algo más respetuosos con las decisiones ajenas? ¿Por qué es tan difícil (o tal vez sea más adecuado decir "por qué lo hacemos tan difícil"?) comprender que cada vida es única y todas están llenas de circunstancias especiales y distintas? Decía Ortega y Gasset: "yo soy yo, y mi circunstancia" y hay pocas frases más acertadas.

En cuanto al título de este post.... (que me gusta explicarlo todo), hace referencia a la película de mismo nombre del director rumano Cristian Mungiu, ganadora de la palma de oro en 2007 y una (cruda, eso sí) obra maestra, que nos muestra lo terrible de la situación en la que se encuentra una chica que ha de abortar de forma clandestina... Como poco, nos da algo sobre lo qué pensar de forma independiente que, en los días que vivimos, no es decir poco.

Live... & let die....

 

Ya han pasado unos días desde que se produjera la muerte de Eluana Englaro, en Italia, y me ha dado tanto que pensar, ha sido tal la manipulación política y religiosa de este caso, que no quería dejar pasar más días sin dejar aquí plasmados parte de esos pensamientos...

Mientras Eluana fallecía, en el Senado italiano, ante el absurdo intento del gobierno de Berlusconi de sacar adelante una ley cruel, hablaba el oncólogo Umberto Veronesi, especialista en testamento vital. Pedía a los políticos que no aprobaran una ley ilógica e irracional, cuyo único objetivo era condenar a Eluana a vivir artificialmente hasta el infinito; de su intervención deberíamos hacer una segunda lectura muy interesante y abrir un debate social cada vez más necesario, en el que se debe replantear el papel de la medicina moderna, ya que en determinado casos no es una bendición curativa, sino una condena a cadena perpetua... No puedo creer que el deseo de nadie sea vivir o, mejor dicho, sobrevivir (y malvivir en demasiadas ocasiones) a cualquier precio; desde luego no sería el mío, ni el de nadie que conozca....

¿Cómo se puede declarar que se está "defendiendo la libertad", cuando precisamente lo que se está haciendo es todo lo contrario?? Lo único que el gobierno italino y el Vaticano han intentado por todos los medios ha sido obligar y condenar a alguien a existir (me niego a considerarlo "vivir") artificialmente, condenando así mismo a su familia a verla en esas circunstancias día tras día, año tras año, a no permitirles un minuto de paz....  Eso sí que es crueldad; porque el dolor, como todo en la vida, tiene un límite... y, yo creo que 17 años de sufrimiento sobrepasan lo humanamente soportable....

Luego me surge otra duda, que me llena de estupor y de rabia: ¿en qué pensaban las personas que fueron a las puertas del hospital a insultar a la familia y a pedir que mantuvieran a Eluana con vida? Esas mismas personas a las que se les llena la boca con la palabra "vida" y que observan en la televisión con total indiferencia cómo cada día fallecen miles y miles de niños y adultos por guerras y hambre en la mitad del planeta... No veo que se manifiesten delante del parlamento italiano  con el mismo fervor, llamando "asesinos" a los mandatarios de este primer mundo por consentirlo (y fomentarlo en muchos casos) con la misma facilidad con que se la escupen en la cara al padre de Eulana y a los médicos que se han hecho cargo de su caso...   Esa hipocresía me supera y me hace sentir enferma...  ¿Por qué nos cuesta tanto mostrar un poco de respeto ante el drama ajeno? ¿Por qué esa incapacidad para ponernos en el pellejo de otro y por qué esa facilidad para opinar sin ningún tipo de criterio, arbitrariamente, convencidos de ser los poseedores de la verdad absoluta? Quizá (y sin quizá) le debamos parte de esta (falsa) certeza de estar por encima del bien y del mal a la iglesia católica; esa iglesia tan temerosa de perder ni un ápice de influencia, ni una mínima cuota de poder, que prefiere ver a un padre vapuleado e insultado en su dolor, antes de mostrar cierta racionalidad... Es bien sabido por todos que el mayor enemigo de cualquier religión es la capacidad del ser humano para pensar por sí mismo (aunque a algunos, a veces, parece que se les olvida cómo hacerlo), por lo que no parece estar dispuesta a eliminar de su retórica habitual esos discursos catastrofistas, llenos de mentiras y de animadversión hacia todos aquellos que representen la diferencia; hacia aquellos que les plantan cara y que les recuerdan que sus años dorados pasaron... y, afortunadamente, creo que cada vez somos más.

Se me viene a la memoria la imagen del padre de Eluana; un hombre que debería haberse ganado, por derecho propio, el respeto de cualquier ciudadano, tan sólo por haber tenido el valor de enfrentarse a un gobierno anclado en el medievo y manipulado por la curia vaticana, y hacerlo siempre amparado en la justicia. La semana pasada leía un artículo de Roberto Saviano (el autor del best-seller "Gomorra) en que hacía hincapié precisamente en este punto: en el coraje, siempre respetuoso, de este padre, decidido a emplear todos los medios legales para conseguir que su hija muriese en paz... y quizá Italia y una gran parte de su población, aún no sean conscientes de la "deuda" social que tienen con él; del gran paso que ha dado este hombre, creando un precedente que casi se podría considerar histórico. Ya sólo por eso; por no haberse rendido pese a las trabas que ha encontrado continuamente en este escabroso camino de casi dos décadas, tiene todo mi respeto y mi admiración.

Por la parte que me toca, llevaba tiempo con ello en mente y después de ver lo que ha sucedido en este caso, he decidido firmar el Testamento Vital (que afortunadamente en España sí existe, aunque tengo mis dudas de que en la comunidad de Madrid, donde resido, se respeten estas últimas voluntades... pero de esto ya hablaremos otro día) para que, en caso de que me sucediera algo parecido, mi familia no tuviera que pasar por ese calvario...  Para mi, una vida en la que no se puede sentir, en la que uno no puede comunicarse, en la que no hay esperanza, no es vida, por más que un atajo de integristas religiosos quieran convencerme de lo contrario. Mi vida y la decisión de qué hacer con ella me corresponde sólo a mi, y ya que nadie me ha consultado si deseo vivir, si deseo formar parte de esta sociedad, lo mínimo es que yo pueda escoger cómo y cuando morir. Y sólo pido respeto, igual que lo pedía el padre de Eluana... ¿tan difícil es?

 

La Jauría Humana

A principios de esta semana nos llegó una noticia difícil de definir (aunque tal vez la palabra “escalofriante” sea bastante acertada): la del linchamiento de once presuntos ladrones, a mano de los vecinos de una localidad del altiplano boliviano... Quizá lo más terrorífico no es el hecho de que les dieran una paliza (por decirlo suavemente), sino que después de eso, los rociaron con gasolina y los quemaron vivos, hasta causar la muerte a dos de ellos y dejar muy graves al resto.... Según los datos facilitados por la policía, se calcula que unas 2000 personas tomaron parte en esta salvajada... y todo ello sin que se haya podido probar que realmente estas once personas (seis hombres y cinco mujeres) estuvieran robando....

Esto me hace preguntarme hasta qué punto puede llegar la sinrazón y la barbarie humanas... Porque sin duda, no fueron dos mil personas las que vieron a, sus luego víctimas, robar; quizá no fueron ni una docena y, tal vez, sólo vieron lo que quisieron ver... Qué horror....

Qué increíble capacidad la del ser humano para pasar de víctima a verdugo... con que pasmosa facilidad nos autoconvencemos de que somos los mejores jueces.... y que fantástica predisposición a dejarnos llevar por la muchedumbre, a dejar de pensar por nosotros mismos y dar rienda suelta al animal prehistórico que llevamos dentro... Se me pone la piel de gallina sólo de pensarlo....

Se podría decir, una vez más, que la pobreza, el hambre y la falta de educación no forman un buen equipo, pero la pregunta que surge en mi cabeza es: y aquí, en nuestro querido,“desarrollado” y, para mi mal llamado, primer mundo... ¿podría llegar a suceder algo así? .... Cada uno puede darle la respuesta que crea más apropiada, pero si he de ser sincera, yo diría sin ningún atisbo de duda: “SÍ”... Y os aseguro que es un pensamiento terrorífico.... porque estoy convencida de que, aunque motivados por distintas razones, según las circunstancias de cada grupo, en cualquier lugar del lugar del mundo podría suceder algo parecido.... Nietzsche, en su libro “Más allá del bien y del mal”(a finales del siglo XIX), escribió:”la demencia es algo raro en los individuos, - pero en los grupos, los partidos, los pueblos, las épocas, constituye la regla”.... Y más de un siglo después, creo, por desgracia, que es un pensamiento perfectamente aplicable a la actualidad....

No quería acabar este post sin hacer hincapié en otro tema: esta historia llamó mi atención en cierto modo por su crudeza... pero quizá lo que más me sorprendió fue, precisamente, mi falta de sorpresa al leerlo en el periódico; la ausencia, en cierto modo, de asombro.... y eso sí que me da miedo; el ser consciente del proceso en el que estamos inmersos y que avanza más rápido de lo que me gustaría: el de la insensibilización.... Obviamente, sentimos repulsión ante este tipo de actos (bueno, aunque también he escuchado algunos comentarios a mi alrededor, acerca de merecer tal “castigo” que me han dejado fría.... pero han sido los menos, afortunadamente), pero los asumimos con una cotidianidad pasmosa... como si ya fuera lo más normal del mundo....

Y creo que nuestra responsabilidad como seres humanos, como la especie (supuestamente) racional que somos, es la de luchar contra nuestra propia pasividad, contra nuestra incapacidad para asombrarnos ante el dolor y la injusticia ajenas, y para empatizar con nuestros congéneres.... porque si no, sí que estaremos llamados, irrevocablemente, a la extinción; y es más, yo diría que, de seguir así, sería hasta merecida.

Si yo fuera rico...

Pues sí, compañeros... el vil metal... ese tan codiciado en estos tiempos de crisis que nos asolan... Ese por el que, en las últimas horas, he derramado algunas lágrimas que me han hecho avergonzarme de mi misma, porque no hay nada en este mundo que me resulte más frívolo, después de ver lo que veo cada día, en mi televisor y a mi alrededor....

Y, ¿por qué ansío o deseo el no tener que preocuparme por el dinero? Porque creo que es la única forma de comprar mi tiempo, mi libertad y mi independencia... Mi tiempo, porque se me ocurren demasiadas cosas en que invertirlo y no quisiera seguir perdiendolo 9 o 10 horas diarias metida en una oficina... porque me quedan tantos discos por descubrir, libros por devorar, lugares por conocer y gente con la que compartir ese tiempo, que me parece imposible que una vida (sobretodo este tipo de vida) sea suficiente; y mi libertad y mi independencia porque se acabaría el sentirme atada a nada ni a nadie.

Y creo que esto último es, precisamente, lo que más quebraderos de cabeza me provoca: el deseo de independencia y libertad... porque ya bastante te ata la propia vida y los lazos familiares, emocionales y sociales, como para que también lo haga algo tan frío como el dinero. Quizá lo que siento que me ahoga es la sensación de estar continuamente dando explicaciones sobre qué hago con mi vida y con mi tiempo... y para mi es como una losa el percibirlo como, casi, una obligación y no como algo que yo elijo libremente hacer.... Sólo deseo librarme del peso de sentir siempre que le estoy debiendo algo a alguien (y no me refiero en este caso a dinero, sino a deudas “vitales”), como si tuviera en cierto modo que cumplir con un papel que se me ha concedido sin yo haberlo pedido....

Aún no he decidido si por suerte o por desgracia, pero lo cierto es que soy del tipo de persona que se deja dirigir más por su corazón que por su cabeza, lo cual me condena irrevocablemente a ser, en cierto modo, dependiente emocionalmente.... y creo que bastante cruz arrastro ya con ello como para, encima, también serlo económicamente de quién sea (padres, hermanos, novios o colegas...) Me niego en rotundo y es una aspiración a la que no pienso renunciar bajo ninguna circunstancia.

No soy ninguna materialista; muy al contrario, me considero una chica bastante desinteresada y desapegada por aquello cuyo único valor reside en el precio que se haya pagado por ello... Y como tampoco soy una estúpida (o no del todo, al menos) soy plenamente consciente de que hay algo básico y que supone el pilar de cualquier vida “plena” que es la salud... pero como soy humana, también peco de vez en cuando de infravalorar o de no darle su justa importancia a aquello que sí tengo (qué absurdo, verdad?), y, excepto por algún achaque que otro, típico de veinteañera, no tengo motivo para quejarme en este aspecto... Y lo cierto es que ahora que lo veo escrito siento algo de vergüenza y decepción por y hacia mi misma.... Pero en este momento esto es lo que me sale del corazón y para mi es suficiente motivo para dejarlo aquí plasmado; también me ayudará a reflexionar sobre esto los próximos días....

Pese a lo frío que puede haber resultado este post, tened compasión de mi....tan sólo soy una personita que intenta ser lo más feliz posible (como todos supongo) y que espera, desde lo más hondo de su ser, levantarse cada día con la certeza de que nadie más que ella, lleva las riendas de su vida....

Y, al hilo de esto que os he contado y porque no quiero que esto se parezca a un “muro de lamentaciones”, voy a aprovechar para difundir también un poco de cultura, y por ello os recomiendo encarecidamente que no os perdáis ese gran clásico del cine, de 1971, llamado “El violinista en el tejado”... Quizá alguno no sepa por qué lo digo, pero el motivo es tan sencillo como contaros (y confesaros) la canción que da título a este post y que es más que conocida por todos (If I were a rich man) pertenece a esta gran obra maestra..... Aquí os dejo un pequeño adelanto, por si alguno tiene curiosidad........

http://es.youtube.com/watch?v=RBHZFYpQ6nc

¿¿Por qué..... ??

Si voy a empezar “esto”, quizá lo más normal sea comenzar diciendo por qué he decidido hacerlo.... y lo primero que se me viene a la cabeza es un comentario que hizo el primer día de clase mi profesor de informática de la carrera: “hoy, si no estás en Internet, no existes”. Qué manera tan sencilla de tirar por tierra 25 años de vida...

Pero, quizá no se deba tomar tan a la ligera este comentario y esa sea, precisamente, la razón de que cada día surjan más y más blogs y el tráfico en la red sea cada vez mayor. No sé si realmente será por este deseo de dejar constancia de que sí, de que estamos aquí, vivitos y coleando... yo siempre he pensado que también influye bastante el sentir de alguna forma que estamos en algo así como en tierra de nadie, un lugar donde cada uno puede ser lo que desee (sobretodo si no está conforme con la realidad que vive día tras día) y donde puede opinar sin temor a que nadie le cuelgue una etiqueta o le señale por la calle....

Tal vez, simple y llanamente, surja de esa necesidad tan humana de compartir aquello que nos sucede; nuestras miserias, inquietudes, alegrías y dudas.... pero eso también podemos hacerlo sentándonos a charlar con algún amigo, nuestra pareja, un compañero de trabajo o con nuestra madre... pero, a veces, hay algo que nos impide hacerlo... y quizá ese algo sea el temor a ver incomprensión en los ojos de quién nos escucha; de esa persona a la que nos estamos abriendo y a la que, además, nos une algún tipo de lazo emocional....

Por eso, al final, preferimos el anonimato; queremos y deseamos desde lo más profundo de nuestro ser, “existir” (volviendo a mi primer párrafo), que nuestro paso por el mundo deje cierta huella, que nuestra existencia no pase desapercibida, pero que sea en cierta medida una existencia sin cara y sin huellas dactilares... una vida irreconocible...porque aunque ansiamos compartir, nos aterra la idea de ser juzgados, la sensación de defraudar o de no estar a la altura de las expectativas ajenas: por eso, no volcamos todo esto en personas que nos rodean, sino que dejamos que “naveguen” sin rumbo hasta que alguien, en cualquier lugar del mundo, encuentre nuestro mensaje dentro de su botella virtual.

Todo ello, sin infravalorar la cantidad de posibilidades que nos ofrece Internet como medio para hacernos oír, para denunciar aquello que nos resulta inconcebible, para difundir conocimientos y cultura.... Es indudable que nos abre un horizonte de posibilidades prácticamente inabarcable y maravillosamente práctico....

Así pues....¡Bienvenidos, amigos anónimos!