A principios de esta semana nos llegó una noticia difícil de definir (aunque tal vez la palabra “escalofriante” sea bastante acertada): la del linchamiento de once presuntos ladrones, a mano de los vecinos de una localidad del altiplano boliviano... Quizá lo más terrorífico no es el hecho de que les dieran una paliza (por decirlo suavemente), sino que después de eso, los rociaron con gasolina y los quemaron vivos, hasta causar la muerte a dos de ellos y dejar muy graves al resto.... Según los datos facilitados por la policía, se calcula que unas 2000 personas tomaron parte en esta salvajada... y todo ello sin que se haya podido probar que realmente estas once personas (seis hombres y cinco mujeres) estuvieran robando....

Esto me hace preguntarme hasta qué punto puede llegar la sinrazón y la barbarie humanas... Porque sin duda, no fueron dos mil personas las que vieron a, sus luego víctimas, robar; quizá no fueron ni una docena y, tal vez, sólo vieron lo que quisieron ver... Qué horror....

Qué increíble capacidad la del ser humano para pasar de víctima a verdugo... con que pasmosa facilidad nos autoconvencemos de que somos los mejores jueces.... y que fantástica predisposición a dejarnos llevar por la muchedumbre, a dejar de pensar por nosotros mismos y dar rienda suelta al animal prehistórico que llevamos dentro... Se me pone la piel de gallina sólo de pensarlo....

Se podría decir, una vez más, que la pobreza, el hambre y la falta de educación no forman un buen equipo, pero la pregunta que surge en mi cabeza es: y aquí, en nuestro querido,“desarrollado” y, para mi mal llamado, primer mundo... ¿podría llegar a suceder algo así? .... Cada uno puede darle la respuesta que crea más apropiada, pero si he de ser sincera, yo diría sin ningún atisbo de duda: “SÍ”... Y os aseguro que es un pensamiento terrorífico.... porque estoy convencida de que, aunque motivados por distintas razones, según las circunstancias de cada grupo, en cualquier lugar del lugar del mundo podría suceder algo parecido.... Nietzsche, en su libro “Más allá del bien y del mal”(a finales del siglo XIX), escribió:”la demencia es algo raro en los individuos, - pero en los grupos, los partidos, los pueblos, las épocas, constituye la regla”.... Y más de un siglo después, creo, por desgracia, que es un pensamiento perfectamente aplicable a la actualidad....

No quería acabar este post sin hacer hincapié en otro tema: esta historia llamó mi atención en cierto modo por su crudeza... pero quizá lo que más me sorprendió fue, precisamente, mi falta de sorpresa al leerlo en el periódico; la ausencia, en cierto modo, de asombro.... y eso sí que me da miedo; el ser consciente del proceso en el que estamos inmersos y que avanza más rápido de lo que me gustaría: el de la insensibilización.... Obviamente, sentimos repulsión ante este tipo de actos (bueno, aunque también he escuchado algunos comentarios a mi alrededor, acerca de merecer tal “castigo” que me han dejado fría.... pero han sido los menos, afortunadamente), pero los asumimos con una cotidianidad pasmosa... como si ya fuera lo más normal del mundo....

Y creo que nuestra responsabilidad como seres humanos, como la especie (supuestamente) racional que somos, es la de luchar contra nuestra propia pasividad, contra nuestra incapacidad para asombrarnos ante el dolor y la injusticia ajenas, y para empatizar con nuestros congéneres.... porque si no, sí que estaremos llamados, irrevocablemente, a la extinción; y es más, yo diría que, de seguir así, sería hasta merecida.